Mientras el grupo está recuperándose del encuentro con los yetis, son alcanzados por Sebas y Ramiro. Todos juntos tratan de buscar la guarida de los yetis, pero no son capaces de encontrarla. Aprovechando que el tiempo mejora, prosiguen su viaje hacía Leza. Tras un día de viaje sin contratiempos y una noche tranquila, el paisaje cambia de llanuras a bosque poco espeso. Y precisamente en el segundo día de viaje, atravesando un terreno con algo de arbolado, el grupo es emboscado por una criatura verde del tamaño de un lobo grande que se mueve muy rápido. ¡Cuando les lanza una bocanada de ácido, queda claro que es un pequeño dragón!
El combate contra el dragón es agónico, Icarus resulta malherido, y Sebas gasta prácticamente toda su magia (incluida una curación al dragón accidental), pero gracias al daño extremo de las puñaladas del pícaro, y a la varita de Risa Terrible que uso Aticus para retener al dragón, consiguen vencerlo. Tras el combate, Sebas termina de gastar su poder curando al grupo, que decide rastrear las huellas del dragón para encontrar su guarida. En ella, que no era más que un pequeño agujero, reúnen un Elixir de Visión, una Capa de Resistencia, y 500 monedas de oro. El grupo decide descansar lo que resta de día y seguir al día siguiente, llevando el cadáver del dragón en uno de los caballos.
El 15 de enero el grupo llega a Leza, La Ciudad del Lago. Son un espectáculo para los habitantes de la ciudad, armados hasta los dientes y con el cadáver de un dragón a cuestas. Quieren reunirse con el Consejo que dirige la ciudad, pero son informados de que solo se reúnen los domingos, hasta el día 21 no se reunirán de nuevo. De momento se alojan en el Restaurante Sumergido, la posada más cara de toda la baronía, que fue construida en unas antiguas ruinas que incluyen paredes de cristal que permiten ver el fondo del lago a través de ellas.
El grupo vende el cadáver del dragón a Pandro, un enano propietario de una tienda llamada apropiadamente "El Emporio Alquímico de Pandro". También aprovechan esos días para comerciar por la ciudad. Sebas compra una coraza encantada a Pandro, Aticus unos pergaminos, Icarus un estoque y un camisote de malla de gran calidad, y Elrendar un arco largo compuesto a medida y una hoja larga élfica de excelente manufactura. También realizan compras en el templo de Hermes y en la armería local, todo el tiempo siendo vigilados por la guardia de la ciudad, que parece no fiarse mucho de ellos.
El día 16, un hombretón que se presenta como Tarcus Bruto, líder del gremio de pescadores, les pide que trasporten unos cajones cerrados a las minas de Dumandana, pero como se niega a decirles que es lo que hay en los cajones, el grupo no quiere saber nada. Tarcus les responde que entiende su postura y se despide.
El grupo se prepara para descansar unos días...
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