El grupo se dedica a acompañar a las primeras caravanas de refugiados desde Refugio del Liam al Templo del Fuego. En los viajes sufren un par de ataques que repelen fácilmente, y parece que luego los habitantes de la zona se lo piensan mejor antes de intentar asaltar a los viajeros. Al cuarto día, viendo que la línea es segura, Ariana les propone que exploren las áreas más recónditas del templo, por si acaso queda algo que pueda ser un peligro.
El elemental de fuego gigante, que ahora responde al nombre de "Fufu", les guía y en poco tiempo acaban con cualquier peligro a tener en cuenta. Aunque saben que hay varias trampas menores, van a dejar que se encarguen de ellas allegados y seguidores. Una de las salidas hacía la superficie va a dar a un poblado en ruinas, ubicado entre un lago, un bosque, y las laderas de una montaña. El lugar parece paradisíaco, pero con demasiada luz para los drow. Sin embargo, para los habitantes de refugio de Liam sin problemas con el sol puede venir muy bien. Además, la ruta hasta el Templo del Fuego solo es de una hora y no parecía haber peligros en ella.
La otra salida del Templo hacía la superficie llevaba a un pequeño poblado minero enano. Tras el primer encuentro, que estuvo a punto de acabar en combate, pero la diferencia de poder entre el grupo de aventureros y la patrulla enana hizo posible que los redujeran sin bajas y les hicieran escuchar, se enteraron de que el asentamiento enano se llamaba La Mina de los Forjaviento, y que estaba casi deshabitada debido a los problemas que daba un dragón rojo que tenía subyugadas a todas las criaturas de la zona. El grupo se ofreció a acabar con la bestia, y un par de exploradores enanos se ofrecieron a guiarles hasta su guarida en la montaña. Por el camino, se toparon con un grupo de gigantes que les atacó, con tan mala suerte que Iowen murió aplastada por una roca lanzada por uno de los monstruos. Encima, el dragón se percató de la batalla y bajo a atacarlos. El grupo estaba demasiado maltrecho como para vencerlo, así que mientras Celwyn distraía a la bestia adulándolo, el resto se refugió en una caverna demasiado pequeña para que la bestia pudiera entrar. En un momento que el dragón se puso a hacer una pose presumida, Celwyn aprovecho para dar un "paso dimensional" hasta la entrada de la cueva y refugiarse dentro. Pero el bicho se dedicó a esperar a que los aventureros salieran. Así que el grupo descansó dentro de la cueva, y decidieron que Colin tratara de reencarnar a Iowen, arriesgándose a que volviera un demonio en vez de la hechicera. Al anochecer siguiente, Celwyn recibió un mensaje via "susurro mágico": Iowen se había reencarnado en una sílfide y estaba escondida cerca. Iba a tratar de acercarse con un hechizo de invisibilidad, pero pedía al grupo que estuviera atento por si el dragón era capaz de verla. Que resultó que sí era capaz, pero la hechicera con previsión había usado un pergamino para resistir el fuego y toda la magia de protección que tenía. Con la atención del dragón centrada en la hechicera, y todos los hechizos de potenciar posibles lanzados, el grupo ataco al dragón, que cayó antes de 40 segundos. Tras la lucha, el grupo buscó la guarida de la bestia, expulsó a un par de elementales guardianes, y saqueó a gusto. Los enanos de la mina les agradecieron con objetos mágicos y la promesa de una alianza por haber matado al dragón. El grupo volvió al Templo de Fuego, donde habían llegado seguidores para los aventureros que no los tenían ya.
Atraídos por la fama, a Celwyn le llegaron más de 150 seguidores dispuestos a crear un colegio de bardos.
A Iowen también le llegaron un número aproximado de seguidores, magos dispuestos a estudiar la hechicería innata de la drow.
Zoldrin se encontró con un centenar de paladines y clérigos de Goibhniu a sus órdenes, dispuestos a renovar y defender el templo.
Furion decidió montar una escuela de artes marciales con las dos docenas de seguidores que le aparecieron, y Colin, con un número similar de druidas a sus órdenes, un pequeño círculo druidico que monitorizara la zona. Además, a cada aventurero se le unió un allegado especial, de un poder casi equiparable al suyo. "Casualmente" algunos de estos allegados eran capaces de crear unas lentes mágicas que eliminaban la vulnerabilidad al sol de los drow.
Los agradecidos refugiados propusieron que el Templo de Fuego se rigiera por un consejo, del que entre otros serían miembros los héroes de "Este y Arriba".
Tras algo más de un mes de paz, que los refugiados habían aprovechado para asentarse en el Templo del Fuego y Nuevo Refugio de Liam, en la superficie, y para crear las escuelas y fortalezas para los seguidores de los héroes, la sacerdotisa Ariana anunció que el dios Lugh le había comunicado un nuevo mensaje: El gran mal llegaba a Refugio de Liam, pero quizás fuera posible rechazarlo antes de que entrará por completo en el plano físico...