Tras un día de descanso, el grupo "Este y Arriba" se reunió con Ariana, la sacerdotisa de Lugh, para ver que nuevos miembros se unían a la partida de exploración para sustituir a los difuntos Zandrin y Sanlayn, y a Kolm, cuyas habilidades eran requeridas por la comunidad para otra misión. Los elegidos para unirse al grupo fueron Zoldrin, un primo de Ceolwyn que acababa de completar su entrenamiento como paladín de Goibhniu (el dios de los herreros y el mundo subterráneo), Furion, un monje semiorco amnésico también iniciado en los misterios de Goibhniu, e Hiuno, un golem de hierro que acababa de crear Iodel, el hermano mayor de Iowen.
La partida de exploración se dirigió de nuevo hacia el puesto de guardia que habían encontrado anteriormente, y el único contratiempo que sufrieron fue una emboscada que unos goblins a los que despacharon sin ninguna dificultad. Cuando llegaron al puesto vieron que de nuevo la puerta estaba cerrada, y percibieron movimiento dentro. Iowen usó su magia para volverse invisible, se acercó y a través de una de las aspilleras del muro vio que dentro había solo dos kobolds dormidos, así que hizo señas a Furion y Celwyn para que se acercaran, de nuevo uso su magia, esta vez para abrir la puerta, y entraron y acabaron con los kobolds sin despertarlos. Tras atravesar el puesto de guardia y avanzar unos quinientos metros (en los que sufrieron los efectos de una trampa de ballestas envenenadas escondida y libraron de puro milagro otra trampa de cepo), llegaron a una estancia que parecía un salón comedor, donde había reunidos una docena de kobolds. Tras la sorpresa inicial, se entabló un duro combate, pues dos de los kobolds resultaron ser hábiles hechiceros que dejaron inconsciente a Iowen a base de proyectiles mágicos, mientras el resto hirieron gravemente a Zoldrin, Furion e Hiuno. Pero el combate resulto provechoso, pues los kobolds portaban varias pociones, y un par de objetos que irradiaban magia, un broche y una varita. La sala tenía tres puertas, y el grupo interrogó a uno de los kobolds (Iowen había usado un hechizo de Sueño durante el combate para dejar KO a un par de ellos) sobre la zona. Así supieron que una de las puertas llevaba a las estancias donde dormían los kobolds, y no tenía más salida, otra llevaba a cavernas superiores, en las que había ruinas de un antiguo templo y terminaban saliendo a la superficie, y la tercera llevaba a un sistema de grutas donde habitaba la dragona negra Onyx, que usaba a los kobolds como esclavos. Por la descripción del tamaño de la dragona, el grupo decidió que estando al 100% de sus capacidades deberían poder con ella, así que atrancaron todas las puertas del salón e hicieron guardias para descansar allí. Ocho horas después con el kobold prisionero como guía, entraron en el sistema de galerías de la dragona.
Llevar al kobold guía resultó ser una gran idea, pues conocía varias trampas y eso les ayudo a evitarlas o inutilizarlas. Lamentablemente, el kobold murió cuando dos cloakers emboscaron al grupo. Sin embargo, la rápida reacción de los drow les permitió acabar con los monstruos antes de que causaran más daños. Se oyó un rugido, el ruido de la lucha había atraido a Onyx. Mientras oían el estruendo de la llegada de la dragona, Iowen, Celwyn y Zoldrin se ocultaron. Hiuno y Furion tomaron posiciones separadas a semicubierto, esperando atraer la atención de la dragona y llevarla hacía ellos, donde unas estalacticas no le permitirían maniobrar bien. Aunque la estrategia del grupo era excelente, y la emboscada de los tres drows causó daños brutales, la dragona resultó ser más poderosa de lo esperado. Hiuno fue hecho pedazos por la combinación de garras y dientes, y Furion y Zoldrin resultaron gravemente heridos, aunque finalmente la dragona fue abatida por un golpe del martillo del paladín en medio de la cabeza. Tras usar magia para recuperarse de las heridas, el grupo recuperó el núcleo de la conciencia de Hiuno, y tomó el camino por donde apareció Onyx, esperando encontrar el tesoro de la dragona. Y así fue, encontraron montones de oro, plata y varios objetos mágicos. Después, decidieron regresar a Refugio de Liam. Aunque se acercaba el momento en el que su hogar sería atacado, el grupo empezó a pensar que con el nivel de poder que estaban adquiriendo, quizás en vez de evacuar, fueran capaces de defenderlo. Pero por si acaso, seguirían con el plan original de buscar otro sitio para los habitantes de Refugio.
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