viernes, 24 de mayo de 2019

Exodo desde la Infraoscuridad, Parte 3. El Templo de Fuego.

Otra vez en el Refugio, el grupo de exploración aprovechó para re-equiparse, entregar el núcleo de Hiuno a Iodel (que prometió repararlo y mejorarlo), y solicitar un nuevo miembro a Ariana. Justo acababa de volver otro grupo que había terminado muy herido, y el único de sus miembros que estaba en buen estado paso a unirse a "Este y Arriba" mientras sus ex-compañeros se recuperaban. El nuevo explorador era Colin Semidrow, un druida de las cavernas, que iba siempre acompañado por Didi, su alosaurio.

El grupo partió hacía el templo en runas del que les habían hablado los kobolds, por el camino de nuevo fueron emboscados por cloakers, pero debido al aumento de poder y experiencia de los aventureros el combate resulto un mero trámite. Atravesaron sin problemas la zona kobold, ahora desierta, y aunque se desorientaron un par de veces buscando el templo, al final encontraron unas enormes puertas custodiadas por un par de gigantescas estatuas de enanos. Tras perder un rato preparando defensas contra las estatuas (porque "seguro que están animadas, es obvio"), el grupo traspaso las puertas, y las estatuas resultaron ser solo estatuas. La primera sala era gigantesca, con dos escaleras que subían a niveles superiores y puertas tanto a los lados como al fondo. Para alegría de Furion y Zoldrin, resulto que era un templo de Goibhniu, su dios patrón. La exploración del lugar fue larga y lenta, porque una zona estaba plagada de hombres-rata, y el resto de trampas enanas y de elementales de fuego, casi siempre hostiles. Por suerte, la habilidad de expulsar elementales de fuego de Zoldrin fue increíblemente útil. En el templo también encontraron una sala con un manantial que curaba las heridas, y una sala sellada por una Espada Solar. Al retirar la espada, la sala se abrió y salió un cabreadísimo y demente elemental gigante. Tras apalizarlo, el elemental recobró el sentido, y al reconocer a fieles del dios de la forja, se ofreció a ayudarles a recomponer el templo y explicarles su tamaño real. El grupo había encontrado un lugar donde todos los habitantes de Refugio de Liam podrían guarecerse, parecía fácilmente defendible con pocas mejoras, y encima tenía un portal de teletransporte y dos salidas hacía la superficie. Los aventureros, llenos de tesoro y alegres porque por una vez no habían tenido bajas, volvieron a Refugio de Liam a comunicar la buena noticia y a preparar la evacuación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario