Muchos años atrás, un clérigo de Lugh llamado Liam fue atrapado por incursores drow del Monte Cuileagh, y llevado a Dernegh, su ciudad subterránea para hacerlo luchar como gladiador para el divertimiento de su población. Pero siendo un individuo especialmente talentoso de un dios dedicado a esparcir la libertad, contra todo pronóstico, Liam consiguió escapar y de paso convertir a un numeroso grupo de drows y esclavos a la causa del bien. Con la guía de su dios, Liam llevo a sus seguidores a través de cavernas y túneles a las orillas de un lago subterráneo, un lugar escondido por el poder de Lugh a los ojos de sus enemigos. Los años pasaron, y Refugio de Liam se convirtió en un santuario para las criaturas benévolas de la infraoscuridad de Eyre. Pero hace un par de semanas Ariana, la sacerdotisa de Lugh más poderosa del lugar, recibió un sueño profético: Refugio de Liam había sido detectado por un poderoso mal ante el que no era posible defensa alguna, e iba a ser atacado ese invierno. El consejo de Refugio de Liam organizó rápidamente grupos para que exploraran en busca de nuevos lugares a los que emigrar antes de que la ciudad fuera atacada. Uno de estos grupos estaba compuesto por la hechicera drow Iowen y su hermano Zandrin, un guerrero. También drow era la bardo Ceolwyn, que había estudiado las costumbres y lengua de los elfos de la superficie. Ademas iban acompañados por el fornido dhampir Sanlayn, que era el bárbaro compañero de combates de Zandrin, y Kolm un explorador duergar que seguía embobado a Ceolwyn allá donde fuera.
La partida de exploración "Este y Arriba" salió en un par de horas de la zona de control de Refugio de Liam, con la intención de dirigirse, como su nombre indicaba, al este y hacía la superficie. Al poco tiempo tuvieron un par de encontronazos con grupos de goblins armados, que los atacaron nada más verlos. Kolm indico que los goblins parecían venir todos de la misma dirección, así que el grupo se desvió hacia el norte en vez de seguir hacía el este, lo que resultó no ser tan buena idea al empezar a encontrar varios cadáveres goblin puestos como advertencia. Kolm explicó que parecía obra de una tribu kobold. El grupo siguió explorando la zona, pues era el único sitio donde habían encontrado túneles que ascendieran, hasta encontrar un muro de ladrillos con una puerta que bloqueaban el paso. Cuando se acercaron, fueron recibidos por una lluvía de virotes y una trampa de cepo escondida. Al resguardarse tras unas rocas de los virotes, la puerta se abrió y de ella salieron una docena de kobolds liderados por una extraña criatura que parecía un kobold de color negro, alado, y armado con una enorme espada a dos manos. Aunque los conjuros de Iowen y las flechas de Ceolwyn y Kolm acabaron rápidamente con los esbirros kobold, en el centro de la galería, el combate de Zandrin y Sanlayn contra el enorme kobold mutante fue desastroso, Sanlayn entró en furia y causó graves daños al monstruo, pero este a su vez también se puso rabioso, y partió en dos al dhampir de dos poderosos golpes. Zandrin, aunque herido, fue capaz de sumar más heridas al monstruo, que cayó definitivamente atravesado por unos misiles mágicos de Iowen. El grupo registró rápidamente a sus enemigos, vieron que tras la pared solo había un puesto de guardia que también registraron mientras Iowen quemaba el cuerpo de Sanlayn para que no pudiera ser profanado, y tras comprobar que la caverna al otro lado del puesto seguía subiendo, decidieron volver a Refugio de Liam a reclutar otro compañero antes de seguir, aún a costa de perder media jornada en ir y otra media en volver. Pero al poco de empezar el regreso, el grupo fue alcanzado por un dragón negro que gritaba que se iba a vengar. Aunque los chillidos de la bestia alertaron a los aventureros, a Zandrin no le dio tiempo a esquivar el aliento ácido que les lanzó el dragón según les alcanzó, y se disolvió ante el horror de su hermana. Kolm, decidido a acabar con el dragón, le atacó con el espadón que habían arrebatado al kobold monstruoso, que ahora parecía claro que había sido un semidragón. De nuevo, los disparos críticamente certeros de Ceolwyn debilitaron tanto a la bestia, que en solo unos segundos Kolm pudo rematar a la debilitada bestia. Tras llorar la muerte del guerrero, el grupo prosiguió su retirada hasta refugio de Liam, y por suerte consiguieron volver sin más contratiempos.
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