Keltalar
está compuesto por cinco asentamientos diferentes, todos dentro del bosque del
mismo nombre. Las colinas que rodean el bosque y cortan los vientos, y las abundantes aguas termales han hecho la
vida de los elfos silvanos de Keltalar relativamente fácil. Tener un consejo de
videntes que sabe cómo actuar para evitar hambrunas o peligros también ayuda
bastante. Sin embargo, estas mismas decisiones de los videntes (principalmente
mandar fuerzas a la Alianza de Verdaderos Cilirianos o acabar con la
descendencia de la Reina Bruja antes de que creciera) les han granjeado la
enemistad eterna de los norteños.
El
sistema de gobierno de Keltalar es curioso a los ojos de los extranjeros, es
una monarquía, pero no hereditaria. Los druidas y los videntes eligen a un
candidato de cada orden, que se casan y permanecen como reyes hasta que uno de
los dos muere, entonces se vuelve a elegir a otro druida y otro vidente para
ser reyes. Actualmente Keltalar está gobernado por el Archidruida Derfal de
Colina Verde y la Archividente Hazbel del Prado de Magos.
Los Cinco Asentamientos:
- Colina
Verde: El asentamiento más grande. Es el hogar de los elfos más tradicionalistas.
A pesar su nombre, ocupa varias colinas diferentes. Casi todas las viviendas
están construidas sobre árboles.
- Prado
de Magos: Un asentamiento pequeño, pero que contiene la Escuela de Magia de
Keltalar.
- Pomar
Grande: El segundo asentamiento por tamaño, y el único en la costa. Los elfos
de este pueblo son los más amigables y los que más se han adaptado a las
costumbres y modas imperiales. También se les considera alegres, quizás por la
fama del Colegio del Glamour que se haya aquí donde se entrena a bardos sin
par. Sus marineros tienen fama de ser pícaros astutos.
- La
Fronda: Un asentamiento de aire rústico y con menos comodidades que los demás,
que es exactamente como les gusta a sus habitantes. Aquí los exploradores, los
guerreros más fieros, los pícaros más astutos y el Círculo de la Luna conviven
poniéndose a prueba en torneos habituales.
- Pico
Alto: El más inaccesible de los asentamientos, en el habitan casi
exclusivamente los miembros del círculo de las Estrellas y los magos que quieren
mejorar sus dotes de Videncia en la Torre de los Astrónomos.
Los Círculos Druídicos.
Existen tres
círculos druídicos en Keltalar, el de la Tierra, el de la Luna, y el de Las
Estrellas. El de la Tierra es el mayor y el que más influencia tiene, y hasta ahora
el Archidruida de Keltalar siempre ha pertenecido a este círculo. Es un círculo
dedicado al cuidado de la tierra y al mantenimiento de la vida, y sus
pertenecientes suelen ser individuos prudentes y compasivos. Aunque
numéricamente es el mayor grupo druídico, los integrantes del círculo de la
Tierra pocas veces abandonan Keltalar. El círculo de la Luna en cambio, está
integrado por druidas de sangre caliente, mejores en dominio del cambio de
forma y peores sanadores y planificadores. Los druidas de la Luna se encargan
en gran parte de la defensa de Keltalar, sobre todo vigilando sus fronteras.
Por último, los druidas del Círculo de las Estrellas son una minoría,
individuos extraños que dedican sus vidas a vigilar los movimientos de los
astros, investigar viejas ruinas y perseguir secretos. Paradójicamente, los
pertenecientes a este círculo, considerados raros por los demás druidas, son
los que mejor se entienden con los magos de Keltalar.
El Consejo de Videntes.
Aunque los
elfos de Keltalar han perdido gran parte de sus conocimientos arcanos, los
magos aún son una de las partes más importantes de la sociedad. En concreto,
los que se especializan en la videncia, mucho más influentes que los
practicantes más generalistas.

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